Crecimiento económico: Realidad y expectativas

August 18th, 2018

La gente es racional, sabe que las cosas han mejorado, pero tiene dudas de cuánto lo harán en el futuro.

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La encuesta semanal de CADEM, ante la pregunta de lo que la gente piensa sobre si el momento actual de la economía chilena está progresando, estancada o en retroceso, arroja un dato preocupante. Al inicio de este gobierno un 45% pensaba que estaba progresando y hoy tan sólo un 33% lo cree. Es más, cuando se analiza la tendencia con la economía personal y familiar, junto con la percepción económica de las empresas, la tendencia muestra también una baja significativa

 

Las cifras, por otra parte, exhiben algo diferente a lo que siente la gente. Los datos como el IMACEC, muestran tasas de crecimiento que más que duplican a las de años anteriores. El consumo y la inversión en general dan señales notorias de mejoría en lo que va de este año. Probablemente, el único dato poco alentador ha sido la evolución del desempleo, que se mantiene porfiadamente sobre el 7%, y la desaceleración de los salarios.

 

La situación del mercado laboral se ha deteriorado desde la llegada del nuevo gobierno, muy probablemente por factores estacionales. En ese escenario es difícil que las expectativas de consumidores mejoren.

 

¿Es normal esta disociación entre la realidad y lo que sentimos? En general, sí. Una cosa son los datos duros, que responden a lo que sucedió hace un par de meses, y otra distinta es lo que podría pasar en un futuro cercano. La gente es racional, sabe que las cosas han mejorado, pero tiene dudas de cuánto lo harán en el futuro. Es más, la situación del mercado laboral se ha deteriorado desde la llegada del nuevo gobierno, muy probablemente por factores estacionales, pero el hecho es que en estos tres meses se han creado cerca de 3 mil nuevos puestos de trabajo, y los salarios han continuado desacelerándose. En ese escenario es difícil que las expectativas de consumidores mejoren.

 

Los inversionistas y empresarios también tienen dudas. En los últimos meses el índice de confianza empresarial (UDD y DF), aunque aún en la zona de optimismo, ha disminuido. La creciente turbulencia de mercados emergentes, más las amenazas de escaramuzas comerciales, dificulta visualizar cómo habrían de arreglarse las expectativas. La trayectoria en el precio de acciones chilenas y del dólar lo anticipa.

 

Tanto la guerra comercial como la volatilidad de los mercados emergentes son factores exógenos al gobierno. El mecanismo de transmisión de estos problemas es una caída en el precio del cobre, el sueldo de Chile, lo que resulta en que somos más pobres. La posibilidad de influir en la guerra comercial es nula por parte del Gobierno, con lo cual su accionar se limita sólo a implementar medidas para minimizar el impacto en las perspectivas de crecimiento económico. Lo que queda entonces, es preguntarse qué soluciones propondría el gobierno para que el mayor crecimiento se convierta en más y mejores empleos. Destrabar los lomos de toro, muchos legados del Gobierno anterior, como el exceso de gasto público, la reintegración tributaria y modificar la reforma laboral pensando en las requerimientos del siglo XXI.

 

No es casualidad que a pesar del evidente aumento en el crecimiento económico y la inversión, el empleo y los salarios no repunten.

 

El gobierno ha hecho esfuerzos serios en rebajar el exceso de gasto fiscal, sin embargo falta por avanzar en la reintegración tributaria y la rebaja de impuestos a las empresas, de forma de incentivar la inversión y el ahorro. En cuanto a la ley laboral, se necesitan cambios significativos, tanto porque la actual rigidiza onerosamente el recurso humano al interior de las empresas, como porque la creciente automatización, una tendencia secular en el mundo, amenaza con golpear más fuerte a economías sin la debida flexibilidad laboral. No es casualidad que a pesar del evidente aumento en el crecimiento económico y la inversión, el empleo y los salarios no repunten. No es baladí que en último informe de percepción de negocios del Banco Central se mencione explícitamente el tema de “mecanización y automatización” para paliar la caída de márgenes.

 

Chile tiene hoy la posibilidad de avanzar más hacia el desarrollo, pues no podemos y no debemos dejar que el ingreso a éste se queme en la puerta del horno. No es tarea fácil, pues los ilusionistas del “igualitarismo” han logrado vender la idea de que el Estado es capaz de sustituir al sector privado en la provisión de servicios y de empujar al país directo al progreso. Ya probamos la receta del gobierno anterior, y conocemos los resultados, así que no podemos darnos el lujo de ser pasivos y soslayar el daño efectuado, sólo porque la oposición controla el parlamento. Creo que ha llegado el momento de proponer soluciones concretas que resuelvan los problemas de la gente, no de caer simpático ni de tratar de ganar discusiones políticas.

Manuel Bengolea